jueves, 18 de septiembre de 2008

Chistes largos: los golfistas

Chistes largos: los golfistas

chistes de golf


Tres amigos que acostumbran a jugar golf juntos están listos para iniciar la partida un Sábado, cuando se les acerca un solitario jugador y les pregunta si podria acompañarlos. Los amigos se ven las caras y deciden aceptarlo:
-Con gusto, venga con nosotros -le dicen.
A unos dos hoyos de haber comenzado, los amigos no pueden resistir la curiosidad y, entablando conversación con el extraño, le preguntan que hace para ganarse la vida.
-Soy un "Eliminador".
Los tres amigos comenzaron a reir.
-No, de verdad -continuo el extraño- soy un Eliminador. Elimino gente, mi arma está en el saco de palos; la llevo conmigo a todas partes. Si quieren, le pueden dar un vistazo. Uno de los amigos decide verificar la historia y al abrir el saco, ve un rifle con una enorme mira telescópica.
Asombrado dice:
-Que pieza! Apuesto que podria ver mi casa con esto! -y le pregunta al Eliminador- Puedo probar?
-Seguro -le contesta este.
Asi que el hombre mira por un segundo a través de la mira telescópica y dice:
-Vaya que si se puede ver mi casa! Hasta veo a mi mujer desnuda en el cuarto. No es hermosa? Un momento! También esta mi vecino! Y DESNUDO TAMBIEN!!
Totalmente alterado, le pide al Eliminador que tiene que ayudarlo a limpiar su honor. El Eliminador le contesta:
-Me pagan 10.000 dólares por cada vez que jale el gatillo.
A lo que el marido agraviado responde:
-$10.000?! Es mucho, pero no lo soporto. Tiene que hacer dos eliminaciones, una a mi mujer justo en la boca, porque nunca para de hablar, y otra al tipo ese en los genitales para que aprenda a respetar a las mujeres de los demás!! $20.000. Dele nomás!!
El Eliminador está de acuerdo. Se prepara, mira detenidamente por la mira telescópica, hasta que unos cinco minutos después, el hombre, impaciente, le dice:
-Que espera? No aguanto mas!! Por que no dispara de una buena vez?!
-Solo un poco más... Estoy a punto de ahorrarle $10.000.

Chistes largos: El padre de la novia

Chistes largos: El padre de la novia


chistes de casamientos


Un muchacho tocó a la puerta de la casa de su novia. Tuvo el tino de abrir el padre de la muchacha:
- ¿Que desea joven?
- Pues, verá usted, vengo a hablar con usted.
- Bueno, pues, pase joven, vayamos a la sala y ahí me cuenta de qué quiere hablar conmigo. ¿Y bien?
El joven, toda decisión, respondió:
- Mire usted, vengo a comunicarle que a su hija y a mí nos gustaría compartir nuestras vidas, nos queremos casar.
El señor sonrió.
- Pues está muy bien eso de que se casen, pero cuénteme, muchacho, ¿ya cuenta con un salario digno para poder sustentar a mi hija y los hijos que vengan?
El joven, con todo el aplomo de mundo, contestó:
- Mire, aunque soy ingeniero titulado, no gano mucho. Sin embargo, su hija me ha comunicado lo que ganan su distinguida esposa y usted. Confío en tener una pequeña ayuda de ustedes para poder pagar el teléfono, el agua, la luz y el supermercado.
Un poco sorprendido por la respuesta, hizo otra pregunta:
- Bueno, ¿y piensan comprar un departamento o una casa? ¿O prefieren rentar?
El joven, con mirada inocente, contestó:
- Si antes le pedí una pequeña ayuda para poder ir viviendo, hemos pensado que, como esta casa es muy grande y pueden vivir perfectamente dos matrimonios, no es necesario comprar o alquilar departamento o casa. Deseamos vivir en esta casa con ustedes.
El señor, desconcertado por la actitud del muchacho, continuó con el interrogatorio:
- Dígame algo, ¿tiene automóvil?
El joven, sonriendo, respondió:
- Mire, no tengo coche porque he estado pensando que si usted tiene tres, para qué vamos comprar uno más. Usted nos deja el que les sobra y así no es necesario adquirir otro.
En ese instante, entró en la sala la madre de la novia, quien, mirando primero al joven y luego a su esposo, preguntó cordialmente:
- ¿Se puede saber de qué platican?
El esposo respondió:
- Querida mía, qué bueno que llegas, quiero presentarte al Señor Gallina, quien pretende ser el futuro marido de nuestra hija.
El joven, desconcertado y molesto, inquirió:
- Oiga, ¿por qué me llama Señor Gallina?
A lo que el presunto suegro reviró:
- Y bueno, grandísimo infeliz, ¿cómo demonios quieres que te llame si hasta ahora lo único que vas a poner son los huevos?

Chistes Largos: las tres patadas

Chistes Largos: las tres patadas

Un abogado sale de la ciudad de cacería al campo y tiene la suerte de bajar un pato con el primer tiro. La pena es que el pato cayo en un sembradío al otro lado de la cerca. Ya se trepaba a la cerca cuando se le acerca un viejo granjero en su tractor.
- Que esta haciendo? . . esta es mi tierra.
- Bueno, lo que pasa es que cacé un pato y cayó en su tierra.
- Lo siento, pero no puede llevárselo - le dice el granjero.
- Soy un gran abogado. Le voy a hacer un pleito y voy a quedarme hasta con su tierra si no me deja entrar a recoger mi pato -amenaza el abogado.
- Aquí en el campo resolvemos las cosas de otra manera -le informa el viejo- Aplicamos la Regla de las Tres Patadas.
- Y que es la Regla de las Tres Patadas? -pregunta el abogado.
El viejo explica:
- Yo lo pateo tres veces; Ud. me patea tres veces; yo lo vuelvo a patear, y así hasta que alguien se de por vencido.
El abogado viendo que el granjero era viejo y que él estaba en forma, acepto las reglas.
- Esta bien, empecemos - dijo el abogado.
El granjero se bajó del tractor y sin más, con sus botas bien de trabajo le dio una tremenda patada en la rodilla al abogado; antes de que se doblara, le encajo otra en los huevos, y cuando el abogado se retorcía de dolor, le encajó un soberano patadón en el culo.
Al cabo de 5 minutos, el abogado con mucho esfuerzo se levanto y dijo, saboreando la venganza:
- Ahora me toca a mí.
- No se moleste -le dice el viejo- ... llévese su pato, me doy por vencido.